La península Coreana, que se extiende a lo largo de 1,000 km de norte a sur, limita al norte con China y Rusia. Al este se encuentra el mar del Este, después del cual se halla el vecino Japón. Además cuenta con alrededor de 3,200 islas. La península posee paisajes hermosos de ríos y montañas. La cumbre más alta es la Montaña Baekdusan, en Corea del Norte, que se eleva 2,744 m sobre el nivel del mar, en la frontera septentrional que colinda con China.
Políticamente, la península de Corea está dividida entre la República de Corea (Corea del Sur) y la República Democrática Popular de Corea (Corea del Norte). La división ocurrió alrededor del año 1945. Las fuerzas soviéticas entraron por Manchuria a Corea del Norte y se hicieron con el control de las provincias que en ese momento eran ocupaciones japonesas. El mayor miedo de Estados Unidos durante este período fue la toma de control absoluto de la península coreana por las fuerzas soviéticas o por las fuerzas comunistas. Las autoridades estadounidenses apoyaron la influencia nacionalista del líder Syngman Rhee, que estaba a favor de la separación antes que de una Corea comunista unida. Las elecciones en el Sur de Corea fueron en mayo de 1948. Los nuevos electos procedieron a la redacción de una nueva constitución y establecieron la República de Corea en el sur. El norte se convirtió en la República Popular Democrática de Corea bajo el mandato de Kim Il Sung. Estos dos países se organizaron independientemente adoptando diferentes instituciones. El norte siguió el modelo soviético socialista y la revolución china para abolir la propiedad privada. El sur mantuvo un sistema de propiedad privada y el gobierno, especialmente después de la subida al poder de Park Chung Hee en 1961, usó los mercados y los incentivos privados para desarrollar la economía.
Una región que por más de 50 años ha presentado tensiones políticas y sociales, y que hasta hace no mucho parecía mejorar su relación, hoy se encuentra en un punto donde el conflicto no solo parece ser más severo, también parece estar al borde del caos. Provocaciones ocasionales se han suscitado a lo largo del tiempo, pero fue el pasado 23 de noviembre de 2010 cuando el norte realizó una serie de ejercicios militares, atacando con fuego una isla Surcoreana, dando como resultado dos infantes de marina y dos civiles muertos, así como una vorágine internacional, coprotagonizada por China, quien apoya a la República Democrática, y Japón y EUA, quienes están con La República del sur.
Desde ese momento se han levantado las voces que acusan, las que demandan acciones en represalia, las que piden paz…
Una de las relaciones económicas más importantes en los últimos años, sin duda, es la bilateral que mantienen los Estados Unidos de América con China. Uno de ellos es la potencia mundial por excelencia, el otro es un emergente titán que bien puede poner a temblar a los poderosos entre ellos EUA.
Desde 2007 la relación entre estos dos países se ha convertido en algo tan importante que han llegado a ser nombrados “Chimerica”, siendo dos polos de una fuerza económica tan grande que juntos representan la tercera parte del producto interno bruto global, claro está, entonces, que cualquier deterioro en la relación puede afectar las dinámicas políticas, económicas y financieras a nivel global.
Esta relación, a pesar de su importancia indiscutible, ha sido objeto de diversas críticas y opiniones opuestas a la relación. Importante es mencionar que muchas de las voces que se inconforman con esta circunstancia corresponden a los propios de ambas naciones. Diversos políticos, analistas y empresarios en EUA han señalado categóricamente que con la estrategia de China de mantener artificialmente baja la paridad del Yuan, se crea una importante competitividad en cuanto a los costos laborales y de sus procesos de exportación, con ello las fuentes de trabajo se están trasladando hacia aquel país asiático. Esto es algo tan señalado que se ha convertido en un punto de referencia en la política interna del país del norte, especialmente en lo que refiere a las elecciones federales. EUA ha presionado a China durante los últimos años a adoptar una política de libre flotación, o por lo menos de ampliar la banda. Al mismo tiempo el congreso americano ha lanzado amenazas de la imposición de tarifas de importación de productos chinos de hasta el 27%, para impulsar el consumo interno, sin embargo los pensamientos fríos y pies de plomo han prevalecido.
La respuesta de Beijing es que la paridad cambiaria es asunto de soberanía nacional y no responderá a ninguna clase de presión externa. Aparte del argumento de la soberanía nacional, el objetivo del gobierno Chino es la creación de empleos, que típicamente consiste en la manufactura, y con ello requiere de una paridad competitiva, aunque sea controlada. Con esto es claro que el gobierno de la República Popular no arriesgara la estabilidad social en pos de satisfacer a EUA. Otra consideración importante es que la apreciación del Yuan reduciría el valor de las reservas internacionales (en dólares americanos) creando una debilidad importante tanto en el banco central como en los de inversión privada.
Otra de las complicaciones que se han presentado, es el hecho de que en los últimos años, múltiples empresas Chinas han buscado invertir en firmas americanas, algo que ha comenzado a preocupar a los círculos políticos dado que es conocido que muchas empresas Chinas tienen participación del Estado, lo que podría indicar que las inversiones estratégicas son promovidas por círculos del gobierno Chino; lo que ha hecho que el gobierno americano comience a limitar la inyección de capital extranjero en empresas Americanas.
Mientras que los estadounidenses tienen la percepción de que China ha creado condiciones desventajosas en el área laboral (sobre todo en lo que a manufactura refiere) los Chinos consideran que se han convertido en víctimas de los efectos negativos de la globalización tales como condiciones de trabajo denigrantes, contaminación severa y aunado a ello buena parte de la población China no termina de entender el por qué su país ha invertido tanto dinero en bonos del mercado americano. Lo cierto es que estas condiciones, en conjunto o por separado, pueden crear una ruptura en el binomio “Chimerica”.
Políticamente, la península de Corea está dividida entre la República de Corea (Corea del Sur) y la República Democrática Popular de Corea (Corea del Norte). La división ocurrió alrededor del año 1945. Las fuerzas soviéticas entraron por Manchuria a Corea del Norte y se hicieron con el control de las provincias que en ese momento eran ocupaciones japonesas. El mayor miedo de Estados Unidos durante este período fue la toma de control absoluto de la península coreana por las fuerzas soviéticas o por las fuerzas comunistas. Las autoridades estadounidenses apoyaron la influencia nacionalista del líder Syngman Rhee, que estaba a favor de la separación antes que de una Corea comunista unida. Las elecciones en el Sur de Corea fueron en mayo de 1948. Los nuevos electos procedieron a la redacción de una nueva constitución y establecieron la República de Corea en el sur. El norte se convirtió en la República Popular Democrática de Corea bajo el mandato de Kim Il Sung. Estos dos países se organizaron independientemente adoptando diferentes instituciones. El norte siguió el modelo soviético socialista y la revolución china para abolir la propiedad privada. El sur mantuvo un sistema de propiedad privada y el gobierno, especialmente después de la subida al poder de Park Chung Hee en 1961, usó los mercados y los incentivos privados para desarrollar la economía.
Una región que por más de 50 años ha presentado tensiones políticas y sociales, y que hasta hace no mucho parecía mejorar su relación, hoy se encuentra en un punto donde el conflicto no solo parece ser más severo, también parece estar al borde del caos. Provocaciones ocasionales se han suscitado a lo largo del tiempo, pero fue el pasado 23 de noviembre de 2010 cuando el norte realizó una serie de ejercicios militares, atacando con fuego una isla Surcoreana, dando como resultado dos infantes de marina y dos civiles muertos, así como una vorágine internacional, coprotagonizada por China, quien apoya a la República Democrática, y Japón y EUA, quienes están con La República del sur.
Desde ese momento se han levantado las voces que acusan, las que demandan acciones en represalia, las que piden paz…
Una de las relaciones económicas más importantes en los últimos años, sin duda, es la bilateral que mantienen los Estados Unidos de América con China. Uno de ellos es la potencia mundial por excelencia, el otro es un emergente titán que bien puede poner a temblar a los poderosos entre ellos EUA.
Desde 2007 la relación entre estos dos países se ha convertido en algo tan importante que han llegado a ser nombrados “Chimerica”, siendo dos polos de una fuerza económica tan grande que juntos representan la tercera parte del producto interno bruto global, claro está, entonces, que cualquier deterioro en la relación puede afectar las dinámicas políticas, económicas y financieras a nivel global.
Esta relación, a pesar de su importancia indiscutible, ha sido objeto de diversas críticas y opiniones opuestas a la relación. Importante es mencionar que muchas de las voces que se inconforman con esta circunstancia corresponden a los propios de ambas naciones. Diversos políticos, analistas y empresarios en EUA han señalado categóricamente que con la estrategia de China de mantener artificialmente baja la paridad del Yuan, se crea una importante competitividad en cuanto a los costos laborales y de sus procesos de exportación, con ello las fuentes de trabajo se están trasladando hacia aquel país asiático. Esto es algo tan señalado que se ha convertido en un punto de referencia en la política interna del país del norte, especialmente en lo que refiere a las elecciones federales. EUA ha presionado a China durante los últimos años a adoptar una política de libre flotación, o por lo menos de ampliar la banda. Al mismo tiempo el congreso americano ha lanzado amenazas de la imposición de tarifas de importación de productos chinos de hasta el 27%, para impulsar el consumo interno, sin embargo los pensamientos fríos y pies de plomo han prevalecido.
La respuesta de Beijing es que la paridad cambiaria es asunto de soberanía nacional y no responderá a ninguna clase de presión externa. Aparte del argumento de la soberanía nacional, el objetivo del gobierno Chino es la creación de empleos, que típicamente consiste en la manufactura, y con ello requiere de una paridad competitiva, aunque sea controlada. Con esto es claro que el gobierno de la República Popular no arriesgara la estabilidad social en pos de satisfacer a EUA. Otra consideración importante es que la apreciación del Yuan reduciría el valor de las reservas internacionales (en dólares americanos) creando una debilidad importante tanto en el banco central como en los de inversión privada.
Otra de las complicaciones que se han presentado, es el hecho de que en los últimos años, múltiples empresas Chinas han buscado invertir en firmas americanas, algo que ha comenzado a preocupar a los círculos políticos dado que es conocido que muchas empresas Chinas tienen participación del Estado, lo que podría indicar que las inversiones estratégicas son promovidas por círculos del gobierno Chino; lo que ha hecho que el gobierno americano comience a limitar la inyección de capital extranjero en empresas Americanas.
Mientras que los estadounidenses tienen la percepción de que China ha creado condiciones desventajosas en el área laboral (sobre todo en lo que a manufactura refiere) los Chinos consideran que se han convertido en víctimas de los efectos negativos de la globalización tales como condiciones de trabajo denigrantes, contaminación severa y aunado a ello buena parte de la población China no termina de entender el por qué su país ha invertido tanto dinero en bonos del mercado americano. Lo cierto es que estas condiciones, en conjunto o por separado, pueden crear una ruptura en el binomio “Chimerica”.
Hasta antes de 1914 nadie esperaba que se desatara una confrontación bélica entre Reino Unido y Alemania, sus relaciones económicas eran equiparables a lo que hoy podemos encontrar en “Chimerica”, es por esto que hay que considerar las posibilidad de que, aun con una fuerte interdependencia económica, las muchas o pocas diferencias puedan ser decisivas; más aun cuando consideramos el actual conflicto internacional en el que ambos países se han visto envueltos al apoyar los diferentes polos de la región Coreana.
Uno de ellos es la potencia por excelencia, el otro (de acuerdo a Goldman Sachs) en un par de décadas, será la próxima superpotencia. Hoy el entorno nos enfrenta a lo menos esperado, un bloque Europeo con visibles debilidades, un Asia inestable y una economía global que parece, aun, tardará en dejar atrás la peor crisis de la historia, sin duda el año 2011 estará lleno de retos y trabajo duro en todos los estratos.
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