octubre 10, 2010

Un matrimonio complejo.

Hace algún tiempo, con la situación crítica y emergente de Europa, me preguntaron el por qué México no pertenece a un bloque como el europeo, mi respuesta fue: “Imagina una pareja que recién se casa, el hecho implica en sí mismo un reto y requiere que la pareja llegue a diversos acuerdos, pero la historia se complica aún más cuando tocamos el tema financiero. Al casarse y elegir el compartir decisiones, esta pareja debe de crear presupuestos y, claro, compartir responsabilidades sobre los gastos que de manera conjunta, y a raíz de su unión, deberán de tener. Ahora bien, debemos tomar en cuenta que para realizar planes financieros compartidos requerimos observar las variables del ingreso, que en este caso serán los sueldos de cada uno de los cónyuges. Y surge la pregunta, ¿cómo se distribuirán las cargas de los gastos?... es así que podemos esquematizar de manera somera las uniones económicas, como un matrimonio que comparte privilegios y responsabilidades financieras y económicas y la razón de que México no se haya integrado con países como EUA o Canadá tiene que ver precisamente con los acuerdos y la posibilidad de soportar esas responsabilidades.”


Pero la pregunta se queda en el aire, ¿qué son los bloques económicos?, definitivamente los actuales hechos en el viejo continente nos llevan a la necesidad de entender los procesos de integración de los cuales directa o indirectamente somos parte. Pero para poder detallar qué es y cómo funciona una unión económica como el Euro bloque, debemos comenzar por explicar que existen distintos “niveles” de integración y para que estos se puedan presentar debe de existir primeramente algo que denominaremos Comercio Internacional.
Sabemos que el comercio es el intercambio de bienes y/o servicios entre personas (físicas y morales), luego entonces, el comercio internacional es intercambio de bienes y/o servicios entre individuos, empresas o gobiernos de diferentes países.

Este intercambio que existe, a diversos niveles, entre naciones genera la necesidad de crear acuerdos para regular la actividad que las personas y gobiernos tienen entre sí; estos acuerdos son el primer paso o nivel de los procesos de integración y son conocidos como “Tratados Internacionales”.
Los tratados internacionales son acuerdos escritos, podemos definirlos como contratos, entre dos o más sujetos contemplados por el Derecho internacional (en este caso hablaremos de países, aun cuando también se pueden dar entre organismos internacionales –tales como la ONU, OEA, etc.-, en ambos casos se deben contemplar las regulaciones de la Convención de Viena sobre el derecho de los tratados dados en 1969 y 1986) y pueden ser definidos como generales o específicos. Los tratados internacionales tienen la posibilidad de ser de distintas naturalezas, como económica, política, en materia social, etc.; y son estos, los de naturaleza económica, el hilo conductor para llegar a la formación de bloques.
El siguiente paso en el proceso corresponde a la formación de un “Área de Libre Comercio”. A través de los tratados internacionales, un área de libre comercio se formada por dos o más países que deciden eliminar las barreras al comercio interno pero manteniendo cada uno sus propios aranceles frente a terceros. Esto quiere decir que los países miembros desarrollan condiciones para favorecer el comercio entre ellos, pero mantienen regulaciones individuales para la importación y exportación, tales como impuestos y condiciones específicas del producto o servicio. Estas áreas de libre comercio generan la necesidad de mantener estrictos controles fronterizos para hacer cumplir las condiciones que los tratados han establecido.

La Unión Aduanera se produce cuando un Área de Libre Comercio establece un arancel exterior común, es decir, hay un estándar para todos los miembros al homologar los impuestos, cuotas y derechos. La unión aduanera requiere de mayores esfuerzos de negociación y acuerdo interno ya que cada país perteneciente a la unión verá modificada su estructura productiva en mayor o menor grado como consecuencia de decisiones comunes. En esta figura los controles fronterizos desaparecen para los productos pero permanecen las barreras que impiden la circulación de los denominados “factores”, que son las personas (físicas y morales) y que corresponden a la fuerza productiva de bienes y servicios.

El Mercado Común supone la eliminación de barreras a la circulación de los factores productivos, es decir, de los trabajadores y del capital. La libre circulación de trabajadores consiste en permitir en igualdad de condiciones la contratación de la mano de obra que proceda de los países integrantes y en que además, se reconozcan mutuamente las titulaciones profesionales y haya una cierta armonización de criterios educativos. Dado que la libre circulación de capitales podría llegar a ser desventajosa para algún integrante del Mercado Común mediante el establecimiento de impuestos diferenciales se requiere también un cierto grado de armonización fiscal.

Luego llegamos a La Unión Económica que supone un grado más en la armonización de las políticas fiscales y monetarias. Se produce aquí una mayor cesión de soberanía entre los países integrantes, ya que requieren establecer un sistema monetario único, esto implica que todos los países miembros se sometan a una disciplina monetaria para mantener los tipos de cambio dentro de los márgenes autorizados, generando una estabilidad de la unión.

La Integración Económica, finalmente, implica la aparición de una autoridad supranacional que adoptará las decisiones de política fiscal y monetaria, como ejemplo de esto tenemos al Parlamento Europeo, Consejo Europeo, Comisión Europea, Tribunal de Justicia, Tribunal de Cuentas y Banco Central Europeo. Con esto, cualquier decisión particular dirigida al fomento de una rama productiva o a la corrección de un desequilibrio regional deberá ser autorizada por la autoridad supranacional correspondiente a la figura en cuestión. Igualmente se da la aparición de una moneda común y una mayor corresponsabilidad de mantener y perseguir los intereses del bloque. Esta figura es muy cuestionable y plausible a la vez. Si bien aquí podemos notar una perdida virtual de la soberanía de los países miembros al homologarse en un “gran país multicultural” también podemos encontrar una mejora en los niveles de vida, aumento en la oferta de productos y servicios, mayor diversidad laboral al derribarse las fronteras de manera definitiva y, en general, mejora de los niveles académicos y educativos al presentarse la homologación de sistemas.

Sin embargo para llegar a este “ultimo nivel” de integración es necesario contemplar que los países miembros deben tener niveles estables y equiparables en los rubros económicos y sociales y establecer políticas en lo individual para caminar de manera conjunta en caso contrario los efectos podrían ser devastadores; dada la interrelación de los miembros, la debacle de uno puede arrastrar al bloque entero.

No es posible obviar que nuestro país se encuentra dentro de los procesos de integración económica internacional, sin embargo hay que observar lo que esto implica dentro de la esfera mundial.

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