Hay suficiente traición y odio, violencia,
necedad en el ser humano corriente
como para abastecer cualquier ejercito o cualquier jornada.
Y los mejores asesinos son aquellos que predican en su contra,
y los que mejor odian son aquellos que predican amor.
y los que mejor luchan en la guerra son -al final-
aquellos que predican paz.