Hace algunos días llegó a mi bandeja de entrada un correo con un video como archivo adjunto, el titulo llamó mi atención, “Pinche hitler esta ke se lo karga la chingada!”, y sin pensarlo mucho lo abrí. El video era una edición casera de una escena de “Der Untergang” película del 2005 que narraba, de la Segunda Guerra Mundial, las últimas semanas de la batalla de Berlín y los últimos días de la vida de Hitler; en México esta cinta se llamó “La caída”.
La escena (subtitulada) explica como Hitler desea enviar un correo electrónico y es informado por sus más cercanos colaboradores que existe un nuevo impuesto a las telecomunicaciones en México. Esta noticia hace que Hitler enfurezca y despotrique contra el gobierno federal, subrayando el hecho de que la alza en los impuestos es culpa del presidente y de los partidos políticos PRI y PAN, así como el hecho de que estos impuestos solo traerán consigo pobreza para la prole y enriquecimiento para la alta política mexicana (reiterando a los partidos tachados de derecha y ultraderecha) además de hacer una expresa declaración “pro-PRD” señalando que ellos son la esperanza del país al oponerse a la alta de los impuestos.
Debo admitir que el video es francamente bien hecho en su estructura de diálogos y edición, sin embargo para mí, lejos de ser hilarante, fue profundamente preocupante. Debo señalar que soy apartidista y, aun cuando no aplaudo los sacrificios nacidos de algunas decisiones como la reciente reforma fiscal para el 2010, soy gregario del entender el “por qué” de este tipo de fallos.
Como mencioné, no soy militante de ningún partido político y, en definitiva, no busco defender a un grupo o persona, pero considero que hemos vivido por lo menos 12 años de intensa descalificación entre grupos políticos y de una sociedad intensamente identificada con la desesperanza. Creo firmemente que esa identificación no es más que el resultado de una elección en masa. Si bien es cierto que hemos pasado por difíciles momentos históricos y que estos han sido provocados por grupos, también creo que hoy vivimos la caricatura de la paranoia de los fantasmas del pasado. Quiero decir, creo que tenemos ya algunos años viviendo un país con una clase política más transparente y consiente del populi (reitero que no defiendo a nadie ni trato de negar los problemas que existen), pero también vivimos una sociedad con miedo a lo desconocido y flojera de conocer.
Desde 2008, cuando el monstruo de la crisis estaba despertando, vimos que el impacto era inminente e inevitable, dado que nuestra economía (emergente) está profundamente ligada a la economía de EUA (desarrollada) y por tanto nuestra productividad y precio de insumos. Con esto, el gobierno, a través de su secretaria de Hacienda y organismos como el Banco de México, emprendió medidas de protección, tales como el uso de financiamientos internacionales, para la inyección de circulante y la subasta de grandes flujos de divisas provenientes de las reservas internacionales del país, combatiendo los deslizamientos de paridad e inflacionarios a la alza y ajustes en políticas fiscales que soportaron un crecimiento acelerado en el déficit.
¿Impopulares?, tal vez, pero en definitiva necesarias; sobre todo si tomamos en cuenta que la crisis no es el único problema que enfrentamos a nivel macro, también nos encontramos con grupos sociales dispuestos a llamarse mexicanos, pero indispuestos a contribuir con el país. Me refiero a las personas que son capaces de no pagar impuestos (obligación señalada en la misma constitución política), deliberadamente no incluirse en la formalidad del mercado e incluso robar con figuras como la piratería, los diablitos y de mas extracciones ilícitas de bienes y servicios a quienes si están formalmente en el sistema. No es entonces de sorprenderse que hoy debamos cargar con medidas como el impuesto a las telecomunicaciones, IVA del 16% o disminución en la base del IDE. No me hace feliz pagar más, ciertamente es algo desesperante, pero me queda claro que esto es, por un lado, una medida que permite soportar las condiciones a las que la economía global nos enfrenta y nos permite mantener la cuenta corriente del país en condiciones para no caer en cesación de pagos (lo que nos significaría una crisis aun mayor para nosotros) y por otro lado, algo que de a poco hemos buscado como pueblo.
Al otro lado del Atlántico, aun cuando la Unión Europea junto con el FMI determinó acciones inmediatas para el blindaje financiero en aquella región, lo cierto es que la tormenta no ha terminado de pasar y mientras que Grecia creció de protestas públicas violentas como reacción a las determinaciones de recortes presupuestales y ajustes en la política fiscal de aquel gobierno, nosotros tenemos la oportunidad de entender qué es lo que necesitamos hacer por nosotros mismos; vivimos en una economía global y debemos entender que nuestro beneficio es el beneficio de los demás (aquí y en cualquier otro lugar del mundo), nuestra reforma fiscal, ciertamente es un duro golpe, para aquellos que sí pagamos impuestos, pero debemos entender el por qué y nuestra responsabilidad en ello.
Tristemente Hitler no pudo enviar su correo electrónico, pero espero que nosotros dejemos de pensar que la culpa es de alguien más (EUA, el gobierno, el PRI, el PAN, el PRD, el vecino…), porque algo es seguro: ni el paternalismo, ni la autocompasión, ni la flojera a conocer, nos sacarán de nuestros problemas.
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